Casa Rosa Luisa no se sostiene sola. Se sostiene en colaboración.
En Puerto Rico, muchas casas históricas enfrentan el abandono, el deterioro o la indiferencia. Ante ese panorama, Casa Rosa Luisa propone otra posibilidad: que estos espacios no solo se conserven, sino que se activen desde la comunidad, el arte y la memoria.
En ese proceso, las colaboraciones no son un gesto aislado: son un pilar. Son, también, una forma de resistencia. Colaborar permite abrir nuevas narrativas y transformar una estructura física en un espacio vivo, habitado y en constante construcción colectiva. Colaborar es reconocer que ninguna historia se sostiene sola.
Enero y abril: crear desde el hacer
El 2026 comenzó activando la casa desde el trabajo creativo. En enero, regresó el Taller de Moldes junto a la artista plástica Ada del Pilar Ortiz, una colaboración que volvió a repetirse en abril.
Estos encuentros no solo transmiten una técnica; convierten el espacio en un lugar de aprendizaje activo. A través del arte, las personas participantes se relacionan con la casa desde sus texturas, sus superficies y su historia. Cada molde creado es también una forma de lectura del espacio.

Febrero: Son de Ellas y el poder de nombrar
Febrero marcó el aniversario de Casa Rosa Luisa con Son de Ellas, una celebración concebida desde una mirada mujerista que rindió homenaje a seis salseras de la actualidad.
En un género históricamente dominado por hombres, este evento apostó por visibilizar y reconocer el trabajo de las mujeres en la salsa contemporánea.
La celebración fue posible gracias a la colaboración de Choco Orta, Izis Nieves y Dakota Flore, quienes llenaron la casa de música y presencia. A esto se sumó Chef Creations, con una paella vegana que convirtió el encuentro en una experiencia compartida desde el arte y la comida.
Tanto Son de Ellas como Soles del Matojal nacen también de una colaboración clave: el trabajo realizado junto a la Universidad Interamericana, donde estudiantes de comunicaciones diseñaron conceptualmente ambos eventos, aportando nuevas miradas y energía al proyecto.

Marzo: arte, memoria y mujeres en la historia
En marzo, el espacio fue transformado de manera permanente con el mural Soles del Matojal, creado por la artista Rachel Smith.
La obra honra a mujeres ponceñas como Dominga de la Cruz Becerril, Lolita Tizol Laguardia, Amalia Paoli Marcano, Isabel Luberza Oppenheimer y Herminia Tormes García, integrando sus historias al presente de la casa.
La develación, realizada en el mes de la mujer trabajadora, se convirtió en un momento para afirmar la importancia de visibilizar las contribuciones históricas y contemporáneas de las mujeres. Nos acompañaron la Dra. Yara Colón, doctora en Teoría e Historia de la Arquitectura y especialista en propiedad histórica en la Oficina Estatal de Conservación Histórica de Puerto Rico; Melina Aguilar, fundadora de Isla Caribe; y la licenciada Gladys Tormes, archivista ponceña y descendiente directa de Herminia Tormes García. Fue un encuentro donde el arte, la historia y la conversación se entrelazaron.

Tinta y Tertulia: una colaboración que permanece
Ese mismo mes marcó el inicio de una de las colaboraciones más significativas para la casa: Tinta y Tertulia, el club de lectura.
Este espacio surge en colaboración con la autora y periodista Ada Torres Toro, quien lo dirige y se consagra como autora residente de Casa Rosa Luisa.
No es solo un club de lectura: es una forma de sostener la literatura desde lo colectivo. Aquí, la lectura se convierte en encuentro, en conversación y en comunidad.
Además, los libros de las autoras que forman parte de Tinta y Tertulia están disponibles en la casa, creando un circuito donde la literatura también apoya económicamente el espacio. Esta colaboración conecta con la economía solidaria y gestión cultural, demostrando que la cultura también puede ser una forma de sostén.

Brigadas: la colaboración en acción
Las Brigadas de Microproyectos han sido una constante desde enero. Mes tras mes, personas de distintas partes de Puerto Rico llegan a la casa para aportar su tiempo, su energía y sus destrezas.
Cada brigada es una manifestación concreta de lo que significa colaborar: trabajar en colectivo para cuidar, reconstruir y sostener un espacio histórico.
Estas jornadas también han sido posibles gracias a alianzas solidarias. Ural Studio ha regalado collares de su colección Reja Criolla a quienes participan, mientras que Casa Sol Bed & Breakfast hizo posible el primer sorteo de una estadía. Más recientemente, La Casa Azul B&B se ha sumado sorteando una estadía de tres noches, ampliando las formas de agradecer el trabajo comunitario.

“Sostener una casa histórica no es tarea de una sola persona. Es un acto colectivo.”
Las colaboraciones no solo sostienen la programación: sostienen la esperanza. Permiten que la casa siga respirando, que siga convocando, que siga siendo un espacio donde el pasado y el presente dialogan. Casa Rosa Luisa es, en esencia, una red de colaboraciones. Cada persona que llega forma parte de esta historia en construcción.
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🤝 Brigada de Microproyectos
🗓️ 23 de mayo
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📚 Tinta y Tertulia | Club de Lectura
🗓️ 31 de mayo
Libro: Abrazos digitales de Maristela Gross
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